La ¿verdad? sobre el Opus Dei
- Enrique Bonet
- 21 mar
- 4 Min. de lectura
A raíz de la serie "Minuto heroico", comparto aquí un par de reflexiones que me parece que enmarcan el documental y hacen evidente lo que muchos hemos detectado: da la sensación de que la verdad no importa tanto como el relato preconcebido que se quiere transmitir.
Vienen a la cabeza los versos siempre actuales de Machado: ¿Tu verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela.
Se trata de reflexiones de dos personas que no pertenecen al Opus Dei, lo que me parece interesante. Una influencer que ha tenido relación con la Obra y las impresiones de un artista Polaco -que tampoco pertenece a la organización- que comenta la serie después de verla.
Aquí transcribo el escrito del artista polaco:
"Tal como prometí, envío mi opinión después de ver toda la serie.
La serie "Cómo escapé del Opus Dei" narra las historias de varias mujeres de diferentes países, exmiembros de la Obra, donde pasaron desde unos pocos años hasta varias décadas. En su mayoría son exnumerarias auxiliares, aunque también hay numerarias y agregadas entre ellas.
El documental consta de cuatro episodios: el primero está dedicado a la vocación, el segundo a la vida en la Obra, el tercero a la salida, y el cuarto al comienzo de una nueva vida.
La imagen del Opus Dei presentada en la película es inequívocamente negativa, desprovista de cualquier matiz, incluso paranoica.
Es difícil discutir las experiencias personales de las protagonistas. Algunas de las situaciones que describen parecen realmente inapropiadas, mientras que otras pueden generar dudas sobre la credibilidad de los relatos o parecen al menos exageradas. Sin embargo, lo que más me molesta no es la posible revelación de errores, sino la extrema parcialidad de la narración. ¿Es posible que durante un largo período en el Opus Dei, en algunos casos incluso varias décadas, no se haya experimentado nada, absolutamente nada bueno? La unilateralidad del mensaje se ve agravada por la selección, en mi opinión inaceptable, de los llamados expertos, entre los cuales todos, sin excepción, muestran hostilidad hacia la Prelatura, viéndola únicamente como una peligrosa secta destinada a destruir personas y obtener poder y beneficios económicos. Cabe destacar que estas son personas personalmente involucradas en la oposición a la Obra, entre las que se encuentran, por ejemplo, el abogado que lleva el actual proceso argentino o Gareth Gore, autor del libro "Opus: The Cult of Dark Money, Human Trafficking and Right-Wing Conspiracy inside the Catholic Church".
¿Qué generó mi especial desaprobación al ver la serie?
Falta de contexto histórico y religioso.
Es evidente que es imposible entender nada de la ascética cristiana si se omiten completamente las referencias a la fe, la santidad, etc.
Esta perspectiva permite presentar la lucha contra el pecado como una tontería, la mortificación como una tortura, el espíritu de servicio como esclavitud. Además, los autores recurren a exageraciones que conducen a una representación caricaturesca de las ideas que desean desacreditar. Escuché con asombro interpretaciones completamente distorsionadas de frases que conozco bien, como por ejemplo las palabras de San Josemaría: "No me interesan las personas que tienen tiempo". Lo que siempre percibí como un simpático llamado a una vida productiva, en la visión de los creadores de la película resulta ser un elemento de un plan destructivo para arruinar la psique humana mediante el agotamiento extremo. Podría dar muchos ejemplos de la mala voluntad de los autores del documental.
Presentación de situaciones del pasado como si fueran actuales. En la serie se muestran ampliamente situaciones de un pasado lejano de manera que sugieren que se refieren al funcionamiento actual del Opus Dei. Esto incluye, por ejemplo, la admisión de aspirantes sin el consentimiento de los padres, el control de la correspondencia, la falta de seguro y otras cuestiones relacionadas con el empleo de numerarias auxiliares, etc.
Unilateralidad llevada al extremo. Los episodios que describen la vida en la Obra están impregnados de una atmósfera pesada, pero cuando las mujeres comienzan a hablar sobre su vida actual, todo se vuelve alegre, simpático; vemos reuniones familiares, paseos con perros, un ambiente idílico. Veo en esto una debilidad del documental desde un punto de vista puramente profesional. Existe un término utilizado a veces en la evaluación de campañas políticas: "sobrecarga del tema". La excesiva insistencia en promover una determinada tesis puede, paradójicamente, debilitar el efecto deseado.
Un espectador objetivo debería notar esta evidente parcialidad. Simplemente, la vida no puede ser, y nunca es, tan blanco y negro.
Finalmente queda la pregunta: ¿deberían las protagonistas de la serie haber pertenecido al Opus Dei? No se trata solo de dos de ellas que declaran tendencias lésbicas. Hay que admitir que el proceso de discernimiento de la vocación, tal como ellas lo describen, genera ciertas dudas. Sin embargo, estamos ante un relato unilateral. Quiero enfatizar nuevamente: el problema, en mi opinión, no radica en criticar situaciones específicas, sino en aplicar una negación total que se reduce a golpear con el proverbial mazo en la cabeza.
En una conocida página estadounidense dedicada al cine, IMDB, apareció recientemente el siguiente comentario: "El equipo de producción de este documental se puso en contacto conmigo, probablemente porque descubrieron que soy numeraria que dejó el Opus Dei en conflicto. Al principio parecían interesados en mi historia, pero pronto quedó claro que no buscaban testimonios reales; les interesaban personas que confirmaran una narrativa específica." No tengo idea de si la situación descrita realmente ocurrió, pero el comentario aborda el núcleo del problema: a los autores de "Cómo escapé del Opus Dei" lamentablemente no les interesaba llegar a la verdad, sino crear una historia según una tesis preconcebida.
Witold Żołądkiewicz, barítono, actualmente vinculado con la Ópera Real de Polonia".
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